Esta mañana, como las últimas que recordaba, Micaela había conseguido amanecer antes que su despertador, antes que Jaime, por supuesto.
Se despertaba de repente, empapada en un sudor caliente y pegajoso. Se decía así misma que se debía al calor corporal de él, pero hacía ya mucho tiempo que habían dejado de abrazarse para dormir, como hacen los recién casados, como los amantes de las películas, como los que se quieren de verdad.
Micaela sabía de dónde provenía ese sudor...últimamente se le repetía noche tras noche el mismo sueño. Un sueño extraño cuyo única imagen consistía en verse así misma corriendo tras de un tren, y lo hacía como si su su vida dependiera de ello, corría con toda su energía, corría y corría sin alcanzarlo nunca. Cuando ella dejaba de correr, cuando sus rodillas empezaban a flaquear y el aire se hacía cada vez más difícil de respirar, se daba por vencida y entonces se despertaba.
Esa desazón que le deja el sueño a Micaela se transforma en inquietud, entonces Jaime siente el cuerpo de ella moverse bajo la colcha y se despierta aturdido.
- ¿Qué pasa?¿Ya estamos otra vez con las pesadillas? Deberías tomar pastillas.
Pero Micaela no lo escucha, ni siquiera lo ve, ensimismada como está fijando su mirada en la luz que entra por la ventana.
-Micaela, duerme por Dios, que es domingo.
-Domingo...estaba esperando que sonara el despertador...le contesta Micaela con inocencia.
Entonces él suspira, suspira y ella lo entiende, sabe lo que significa ese suspiro y junto al aliento de Jaime, mezcla de tabaco, cerveza y huevos fritos siente que va a marearse. Entonces, decide sellar su mirada. Para no ver. Para no estar.
Porque cuando Micaela cierra los ojos, cree que nadie puede percibirla, que deja de existir, que es transparente, -como la verdad-piensa ella, y cierra los ojos con más fuerza aún.
miércoles, 30 de enero de 2008
Uno
Publicado por Verónica en 13:01
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5 comentarios:
¿Qué edad tiene Micaela?
Ten compasión y ayudala un poco que me está dando pena de tanto sufrir.
Yo tampoco duermo.
No lo sé, aún no lo he decidido...creo que 32 o 36, ¿qué te parece a tí?
Creo que para contestarte tenemos que escuchar más a Micaela, que nos diga donde vive, eso seguro nos dará una idea de a qué edad se puede sentir así. Por tabaco, cerveza y huevos no lo puedo adivinar, aunque la referencia a las pastillas y despertadores me lleva a una sociedad enferma, creo que definitivamente está en el primer mundo.
A mi me gustaría que tuviese 33. Me parece una edad cabalísticamente interesante y nos puede llevar a mundos curiosos después, aunque después de todo, ¿quien soy yo para poner edad a tu dama?
Bueno, las puertas están abiertas, fuí yo quien pidió una opinión, ¿no crees?
33 es la edad a la que supuestamente murió Jesucristo, número máximo de los grados de la masoneria, número clave de la numerología cabalística, y curiosamente Hitler asumió su liderazgo en Alemania en 1933, que es donde ahora resido.
Creo que es necesario que Micaela tenga 33 años.
Me encanta tu manera de construir personajes. Espero que esto no termine siendo una historía construida a base de comentarios de nosotros los lectores, es decir, me encanta lo que estoy leyendo. Lo mismo eres escritora y no lo sabes (Hay gente con una maravillosa capacidad artesana para realizar ciertas cosas que nunca han descubierto su aptitud...)
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