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miércoles, 30 de enero de 2008

Uno

Esta mañana, como las últimas que recordaba, Micaela había conseguido amanecer antes que su despertador, antes que Jaime, por supuesto.
Se despertaba de repente, empapada en un sudor caliente y pegajoso. Se decía así misma que se debía al calor corporal de él, pero hacía ya mucho tiempo que habían dejado de abrazarse para dormir, como hacen los recién casados, como los amantes de las películas, como los que se quieren de verdad.

Micaela sabía de dónde provenía ese sudor...últimamente se le repetía noche tras noche el mismo sueño. Un sueño extraño cuyo única imagen consistía en verse así misma corriendo tras de un tren, y lo hacía como si su su vida dependiera de ello, corría con toda su energía, corría y corría sin alcanzarlo nunca. Cuando ella dejaba de correr, cuando sus rodillas empezaban a flaquear y el aire se hacía cada vez más difícil de respirar, se daba por vencida y entonces se despertaba.

Esa desazón que le deja el sueño a Micaela se transforma en inquietud, entonces Jaime siente el cuerpo de ella moverse bajo la colcha y se despierta aturdido.
- ¿Qué pasa?¿Ya estamos otra vez con las pesadillas? Deberías tomar pastillas.
Pero Micaela no lo escucha, ni siquiera lo ve, ensimismada como está fijando su mirada en la luz que entra por la ventana.
-Micaela, duerme por Dios, que es domingo.
-Domingo...estaba esperando que sonara el despertador...le contesta Micaela con inocencia.

Entonces él suspira, suspira y ella lo entiende, sabe lo que significa ese suspiro y junto al aliento de Jaime, mezcla de tabaco, cerveza y huevos fritos siente que va a marearse. Entonces, decide sellar su mirada. Para no ver. Para no estar.
Porque cuando Micaela cierra los ojos, cree que nadie puede percibirla, que deja de existir, que es transparente, -como la verdad-piensa ella, y cierra los ojos con más fuerza aún.

martes, 29 de enero de 2008

La autora

Me gustaría aclarar, por si alguien llega hasta aquí de casualidad, que este blog es sólo un proyecto personal abandonado durante demasiados años que ahora estoy dispuesta a llevar a cabo.
Yo siempre he querido escribir, algo, no sé qué, una novela, un ensayo, una poesía. Pero durante mucho tiempo he sido incapaz siquiera de intentarlo de veras. Falta de fé.
Así que no esperes mucho de mí, no soy escritora, ni aficcionada, ni novel. Este va a ser mi primer intento (después de mi blog: la-inmigrante-espanola.blogspot.com).
Si ya has llegado hasta este punto del texto, quizá es porque sigues interesado.
Si es así, bienvenido a mi imaginación.